Manzanas de piel verde amarillenta, a menudo con tonos dorados y aspecto ligeramente rugoso. Su pulpa es firme y aromática, con un característico equilibrio entre dulzor y acidez, lo que la hace especialmente buena para tartas, compotas y repostería, además de consumo fresco.
Son excelentes para preparar orejones de manzana, una preparación tradicional alemana de manzanas deshidratadas.